NOTA DE LOS ADMINISTRADORES: Las declaraciones a las que la siguiente misiva se refiere son las que se relatan en la siguiente noticia. Pulsar el siguiente enlace:
“¿Tiene sentido que un enfermo crónico viva gratis del sistema?”
Por Jose Ramón Corleone García
es jubilado, padre, abuelo, ex-trabajador de Vallehermoso
y en estado de rebeldía
Madrid, Febrero de 2012
A la atención de Dª Patricia Flores Cerdán, Viceconsejera de Asistencia Sanitaria de la Comunidad de Madrid.
Despreciable Sra:
Sólo he tenido tiempo para leer los titulares de sus miserables e insolidarias declaraciones relativas a los enfermos crónicos, y me apresuro a dar rápida contestación antes de que mi estómago, totalmente revolucionado por el despropósito, me impida la satisfacción.
Yo supongo que, desde su puesto de libre designación, que garantiza un buen sueldo, coche con chófer, despacho, secretaria, tarjeta de crédito y un sinfín de “otras cosas”, naturalmente por cuenta de los contribuyentes, se puedan soltar toda suerte de estupideces y justificar de este modo el cargo, que de otra manera podría venir muy ancho. También admito, que su currículum añade una página brillante, cuando careciendo de mérito alguno en la Sanidad Madrileña, se dedica a lamer el culo de su Jefa con declaraciones de esta categoría. Muy bien, impresentable personajillo. No importa que los enfermos crónicos vean acortada su vida porque, un día a Ud se le ocurrió que vivían a costa del sistema, o pasen sus últimos días postrados de dolor porque a un político con ansias de escalar, se le ocurrió retirarles su medicación. Los enfermos crónicos, vulgar petimetre de Asistencia Sanitaria, solo tienen derecho a sufrir indefinidamente sus males, hasta que la muerte los separe de este asqueroso mundo dirigido por necios de su calaña, y si en algún momento necesitaran asistencia o medicación, solo tendrán derecho a ella, si la pagan o si contratan una póliza con una entidad privada, que por otra parte no les da derecho a las medicinas. Al final de toda esta historia, de esto se trata ¿verdad politiquilla de tres al cuarto? Estoy pensando que, en su desgraciada familia es posible que exista algún enfermo crónico, que necesite de la sanidad que Ud mal representa, tal vez algún amigo o… por cierto ¿tiene Ud amigos?
Desgraciada Sra, o lo que sea, desde el veneno que estan generando mis entrañas y para resumir todo lo dicho anteriormente, creo, o mejor, estoy seguro, que Ud luciría muchísimo más si nos sorprendiera a todos los madrileños paseando, una luminosa tarde de mayo, en braguitas y sujetador por la tumultuosa calle de la Montera, que por estar cerca de la Casa de Correos podría sorprender a nuestra Presidenta.
Ya me despido Sra, y supondrá que lo hago sin el más mínimo respeto y simpatía hacia Ud. ¡Pues supone bien caramba! Inteligente que es una. Pero no quiero acabar sin transmitirle un deseo vehemente. Imagínese que estoy cerca de Ud, tengo los dientes apretados y nota mi aliento en su cuello (siento más asco que al principio): deseo para Ud, Sra Viceconsejera, una larguísima enfermedad crónica, que la tenga postrada muuuuuuchos años. Y si llegara a conocerlo, sería para mi como un orgasmo.
¡Ah!, ¡que no se me olvide! Mi hija, enferma crónica me ruega envíe a Ud un cariñoso saludo.”Ya lo hago hija”.
Como decía anteriormente, sin el más mínimo respeto.
José Ramón García (enfermo crónico),
hijo de enferma crónica recientemente fallecida,
padre de maravillosa enferma crónica.
Me sumo a esta enorma repulsa, pues desde que he leído esas declaraciones no puedo evitar tener continuas arcadas que me obligan dirigirme a todas horas al WC mientras pronuncio piropos referentes a esta Homo insapiens.
Señora o mejor dicho escoria Patricia Flores, viceconsejera de Asistencia Sanitaria de la Comunidad de Madrid: ¡¡¡ME DA ASCO HASTA LA SACIEDAD!!!
A ver si conseguimos difundir esta carta… Es una verguenza!
aplauso (y la comparto)
Desde aquí, quiero solicitar una recogida de firmas y una cuestación. La recogida de firmas para solicitar que Pepe Corleone sea recibido por la Sra. (perdón, sra.) viceconejera (sin s). Y la cuestación para recoger fondos y conseguir que le hagan un tratamiento a Pepe que le tenga sin defecar hasta que la viceconejera le reciba y llegado ese momento suministrarle un antídoto que….. plasffff…allí mismo. Posteriormente a este encuentro solicito que la viceconejera sea expulsada de Madrid, no, de España, por su mal aliento y su pésimo olor corporal, deseando que éste se convierta en crónico para que vague, como un alma en pena, por toda la eternidad, con el olor de los “excedentes” de Pepe Corleone pegado a su cuerpo.
“Yo te maldigo, maldita viceconejera”.
Menuuuudo puñetazo, señores. Un auténtico Epic Size Punch como los que a mí me gustan. Mi más sincero aplauso y apoyo al autor y a este delicioso desparrame de odio plenamente justificado.
Esta panda de miserables que desde sus poltronas calentitas y sus asientos en coches oficiales, deciden que lo único público que parece tener sentido son los dineros que llenan sus bolsillos. Para esta panda de indeseables, detritus de lo que algún día fue entendido como valores humanos, tiene sentido que nuestros impuestos paguen lo que a ellos se les cante en el orto: visitas del papa, vuelos en primera, marisco, champán y mujeres en sus celebraciones por ser reelegidos pese a ser imputados, aeropuertos sin aviones, delirios arquitectónicos jamás construidos, fundaciones torticeras, fondos de reptiles, erres sin erre y amiguismos del alma. ¿Qué haréis con las personas que os molesten? ¿Dejareis morir de inanición o de enfermedad a aquellos que os han alimentado por pareceros demasiado costosos? Aquí lo que más cuesta sois vosotros, culos calientes chupópteros, parásitos de los parásitos, mamporreros del capital, marionetas de lo más deplorable, espejos de un reflejo de una imagen de mí que me apesta y me desentraña, aquella parte de mí que me vincula a vosotros.
Por favor, difundamos esta carta hasta que se haga tan importante como la pisada de Pepe a Messi. Cómo mínimo.
Dura carta, pero gentuza como esta tiparraca no merece palabras más amables. No yo en el mayor de mis cabreos lo habría expresado mejor.