Etiquetas
canterbury, inglaterra, milton keynes, reino unido, shenley, xscape
Dejemos a Bankia para otro día y volvamos por un rato a saltar por el mundo. Hoy recordaré la que fue mi casa durante dos años y medio.
Por dónde empezar… y por dónde acabar. Milton Keynes es una ciudad de apenas 50 años situada a unas 35 millas de Londres con tan poca historia en sus calles que hasta su propio nombre es una broma moderna que en los tiempos que corren, nos resulta familiar. Milton Friedman fue un economista estadounidense de mediados de siglo, defensor del libre mercado, que tiene como principal opositor histórico intelectual al británico John Keynes que entre otras muchas cosas alentaba el intervencionismo estatal en situaciones de crisis o recesiones, siendo considerado uno de los fundadores de la macroeconomía moderna. Siempre quise conocer al genio que se presentó en una tribuna con ese nombre.
Milton Keynes, más bien es un proyecto que parte de una zona poblada de granjas aisladas y que en 1967 se desmarcó como zona estratégica en el Reino Unido por su inmediata cercanía a Londres y su proximidad a otras ciudades destacadas como Oxford, Cambridge, Northampton o Luton. Como tal proyecto, se han abierto aquí muchos y ambiciosos planes empresariales. Desde uno de los mayores centros comerciales de Europa o la pista cubierta de esquí (dicen, aunque seguro que exageran) más grande del mundo, hasta el desarrollo de toda la plataforma para el banco Santander en Inglaterra (la suma del banco Abbey, B&B, Alliance & Leicester y oficinas del RBS, que es donde estuve enganchado), pasando por factorías de equipos de Formula 1 como Red Bull y la proximidad de Silverstone. Dicho así, parece que es un pueblo industrial, ¿verdad? Lo cierto es que el hecho de que se haya planificado casi desde cero, hace que sea un lugar perfectamente diseñado para vivir de una forma apacible, con toques rústicos que a ratos podría parecer el escenario de los incompletos “Cuentos de Canterbury” que Chaucer escribía en el siglo XIV dando voz a peregrinos que se inventaba. Apacible no sólo por el hecho de que tenga una red completa de carril bici, o que las casas estén dotadas de sistemas alternativos de energía como la solar (hasta en los parquímetros) y sea un referente en sistemas de reciclaje. Las distintas zonas residenciales (yo viví en Shenley Church End y después en unos modernos apartamentos en el centro) llenas de amplios chalets, lujosas mansiones, Ferraris y BMW’s, están enclavadas en un paraje natural bastante pintoresco, plagado de parques, lagos donde los cisnes y patos no se asustan al paso de las bicicletas o los habitantes haciendo jogging, canales y arroyos atravesados por pequeños puentes de madera… bosques con una exótica fauna (hasta nutrias) y flora, mucha flora. Para los informáticos, decir que aquí al lado, en el parque Bletchley se encuentra el edificio que empleaba el Servicio de Inteligencia Británico durante la Segunda Guerra Mundial para descifrar los mensajes nazis, con Alan Turing, del que tanto nos hablaron en Teoría de Autómatas y Lenguajes Formales, diseñando sus máquinas para descifrar el famoso codigo Enigma que mantenía comunicado al eje Roma – Tokyo – Berlín. No está mal, ¿verdad? Por otro lado, su gente no es el mejor recuerdo que me llevé de allí. El hecho de que MK no tenga una historia arraigada seguramente influye en que des con ciudadanos con cierto vacío cultural y sentimental. El hecho de ser una de las ciudades más ricas de Inglaterra (a pesar de tener sólo 300.000 habitantes) genera un nivel de vida que suele ser alto y confluyen, en mi opinión, dos generaciones muy diferenciadas. La peor, la de mi quinta. Jóvenes sin valores, con un acento ladeado y que te miraban por encima del hombro. Vacíos y sin referentes. La mejor, la de sus padres. Aquellos que han asentado una vida tranquila en la ciudad y que han mantenido un espíritu afable, educado, respetuoso, incluso integrador y de cierta vecindad.
Y por mi parte, me resulta mas cómodo dar algunas pinceladas. Aquel tiempo me cambió la vida a todos los niveles. Todo fue tal y como lo esperaba, salvo en la duración…yo quería estar 6 meses o un año, pero ya veis. En lo bueno y en lo malo. Las emociones positivas y negativas han sido, para bien o para mal del color que había pintado, así como las expectativas profesionales y humanas. Convivimos un grupo amplísimo de españoles que en muchos casos ya nos conocíamos desde los primeros tiempos en INSA – Cáceres, incluso en la facultad. Supuso un ritmo bastante frenético, alocado, desenfrenado, pero que cuando me senté a hacer balance en el avión de aquel 13 de Noviembre que cogí para volver definitivamente, me dí cuenta de hasta qué punto entre todos habíamos escrito un libro digno de ser leído y recordado. Al final, eso fue lo que me llevé en la maleta.

Furzton Lake, mi retiro



Pero los actores principales de esos 4 años fueron ERC, y más concretamente su líder. Intereconomía no era seguramente ni un proyecto, pero no faltaban altavoces de la derecha más rancia. Una emisora de radio despertaba encabronado al país cada mañana, por obra y gracia de un personaje siniestro, un hooligan con pinta de monaguillo, metido a locutor, que vomitaba calumnias día sí y día también a unas horas en las que algunos despertadores todavía no habían hecho su tarea. De repente, pasaban a ser cuestión de estado unas fotos de Carod haciendo el gilipollas (valga la redundancia) en un viaje a Israel, unos papeles que había en Salamanca cuya existencia desconocía todo el mundo, unas respuestas nerviosas del propio Carod en un programa de televisión o su estúpida (y muy torpe) reunión con ETA en tierras francesas. Ese hombre, que no era más que un don nadie, un pésimo político al que la coyuntura le dio una representación parlamentaria excesiva, se había convertido de la noche a la mañana en el blanco perfecto. Lo tenía todo la criatura: independentista, bajito y feo. Y lo peor, se jactaba de ser republicano en unos tiempos en que el pueblo rendía pleitesía a su campechano monarca, nada sospechoso entonces de tener escándalos familiares ni de pagar millonadas por matar animales indefensos, y cuyo nombre todavía no adornaba un montón de e-mails de ninguna trama de corrupción.


